miércoles, 20 de junio de 2012

La hipoteca energética


Cuando compras una vivienda, además de la hipoteca del banco, asumes otra hipoteca más desconocida, la hipoteca energética. Consiste en los flujos de caja que tendremos que pagar por el consumo energético de esa vivienda. Los factores que influyen en el valor de esa hipoteca dependerán de las características de la vivienda, si es más o menos eficiente energéticamente, o si es capaz de autoabastecerse. 

La energía embebida en una vivienda serán los costes reales y externalidades (costes medioambientales no gravados): 
  • Costes de construcción: el coste de construcción, junto al valor del suelo y los impuestos configuran el valor de adquisición. Según el tipo de construcción, los materiales empleados y su transporte, variará el coste energético, y por tanto, el coste medioambiental 
  • Costes de operación: cuales van a ser los costes energéticos de funcionamiento, y por tanto, los costes medioambientales 
  • Coste de oportunidad: el coste de la inversión de los recursos disponibles, en una oportunidad económica, a costa de la mejor inversión alternativa disponible, o también el valor de la mejor opción no realizada 
No es lo mismo comprar una casa fabricada hace 20 años, con las ineficiencias energéticas añadidas, que construir un casa nueva eficiente energéticamente (capacidad aislante, orientación, estanqueidad,...) y con capacidad de autoabastecimiento (capacidad de generación energética, gestión de aguas pluviales, gestión de aguas grises,...). Esa diferencia de costes es la hipoteca energética, el compromiso de coste que asumimos con una determinada configuración de la vivienda. 

En los mercados más desarrollados, como en el norte y centro de Europa (Escandinavia, Alemania, Austria, Suiza), el valor de las viviendas, tanto en venta, como en alquiler se suele fijar en función de: 
  • El suelo: el precio del lugar donde está construida 
  • Su calificación energética: empresas de certificación privada hacen un estudio de la vivienda para calificar su grado de eficiencia. En Europa el estandar más extendido es Pasivvhaus, o casas pasivas 
La hipoteca energética es un tema tan valorado por el mercado en los países desarrollados que cada día es más habitual la rehabilitación energética de los edificios y viviendas para ganar eficiencia. 

En el año 2.018 todas los edificios de nueva construcción en Europa, y desde 2.020 todas las viviendas privadas, tienen que ser "nearly zero energy buildings". Los edificios autosuficientes son una killer applicationy son el mejor negocio posible, aunque en España el estado no ha planteado nada para dar a difundir estas nuevas tecnologías, fuera de los pequeños esfuerzos de los planes renove (ventanas, calderas, ascensores,...) 

El futuro de la expansión de estas tecnologías pasa inicialmente por generar y transmitir una cultura energética a la población. 

En un comunicado, Anese explica que el precio de mercado de un mismo inmueble puede variar de forma considerable en función de su calificación de eficiencia energética 

Una vivienda eficiente que cuente con la categoría más alta de eficiencia energética consume hasta un 86,4% menos de energía que una que esté catalogada con el nivel más bajo, según la Asociación de Empresas de Servicios Energéticos (Anese).

En un comunicado, Anese explica que el precio de mercado de un mismo inmueble puede variar de forma considerable en función de su calificación de eficiencia energética y recuerda que el Certificado de Eficiencia Energética en edificios será obligatorio en 2013 en todos los contratos de compraventa y arrendamiento. 

El anunciado real decreto de Certificación de Eficiencia Energética de Edificios Existentes, que estará vigente antes del 1 de enero de 2013, obligará a que todas las viviendas que se compren, vendan o alquilen en España cuenten con un certificado que avale su comportamiento energético, señala. 

De esta forma, las viviendas tendrán un distintivo de eficiencia similar al que ya tienen los electrodomésticos. De hecho, las viviendas se clasificarán mediante una serie de letras, que irán de la ´A´ (máxima eficiencia) a la ´G´ (grado de eficiencia energética más baja).

De este modo, si un inmueble de categoría ´G´ gasta al año 20.000 euros en energía, otro con las mismas características pero con categoría ´A´ gastaría menos de una quinta parte, esto es, menos de 4.000 euros. 

Si se tiene en cuenta el incremento del precio de la energía y que el gasto energético supone en torno al 30% del gasto total anual de una comunidad media, la eficiencia energética se convierte a juicio de Anese en uno de los principales factores a la hora de valorar la compra o alquiler de un inmueble. 




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