sábado, 25 de enero de 2014

Crítica a la Ley de Viviendas Rurales Sostenibles de Madrid



En la conversación distribuida de la red ha entrado de nuevo un tema que nos interesa especialmente. Nos referimos a la Ley de Viviendas Rurales Sostenibles, de la Comunidad de Madrid. Desde nuestro punto de vista se trata de un tímido intento de hacer algo que puede tener sentido, pero que si la ley es redactada por personas no expertas en temas medioambientales, no puede ir a ningún sitio, y lo peor, el coste de oportunidad perdido puede ser muy importante.

En el Preámbulo de la Ley elaborada por la CCMM explican la motivación de esta nueva regulación:

Un modo de vida más próximo a la naturaleza aporta indudables beneficios tanto para el medio ambiente como para el ciudadano que lo elige y cuando establece su vivienda en el campo se convierte en un agente activo en su cuidado y conservación haciendo efectivos dos derechos constitucionales, el derecho a disfrutar de una vivienda digna y el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona. El ejercicio de estos derechos, de marcado interés público, evita el abandono de tales terrenos que es una de las causas más frecuentes que llevan aparejadas su deterioro ambiental, lo que contribuye de una forma efectiva al desarrollo rural sostenible.

Nada que objetar, pero en el desarrollo de la Ley hay una serie de aspectos que la convierten en un fracaso anunciado y coto para la especulación y la corrupción, algo muy inherente al poder, como bien conocemos todos a estas alturas. 

Nuestra crítica a la ley se centra en los siguientes puntos, básicamente en las Condiciones que regula el Anexo de la Ley:
  • El hecho que la única obligación será respetar unas mínimas normas técnicas y estéticas, ya que no tendrán que cumplir ninguna pauta específica de eficiencia energética ni de huella ecológica, o sea impacto en la biodiversidad, es un tremendo error, ya que se pierde una oportunidad de oro de comenzar a legislar sobre la vivienda en términos medioambientales. Recordamos que entre el 40 y 50 % de las emisones contaminantes provienen de las viviendas, cuando existe conocimiento y tecnología de bajo alcance para construir con cero emisiones. 
  • La superficie de la parcela rústica de más de 6 hectáreas la convierte en un Ley hecha para terratenientes y atenta contra la igualdad de oportunidades 
  • Se pierde una oportunidad de definir un ordenamiento del territorio distinto, acabando con el perverso concepto del suelo rústico y el urbano, ingrediente principal de la burbuja inmobiliaria. El problema es construir como se construye en estos momentos. Si queremos ser sostenibles regulemos para que todos los edificios tengan una huella ecológica neutra y desregulemos para que los monopolios de rentas existentes (estado, colegios profesionales, etc...) hagan bajar los costes de la vivienda ante la mayor competencia, ya que la mayoría de los ciudadanos hoy en día no tienen suficiente poder adquisitivo para acceder a una vivienda. 

En la entrada Ideas para crear una nueva economía basada en la vivienda con el objetivo de terminar con el paro, apuntábamos a generar un debate sobre una idea para crear un posible modelo económico diferente, que podría poner en marcha recursos ociosos, para atacar de frente los problemas económicos y medioambientales con decisión y audacia. La Ley de Madrid queda muy corta y da lugar a posibles mal interpretaciones que favorezcan la especulación y la corrupción. Además, este tipo de regulación experimental debería hacerse en zonas territoriales pequeñas, y por tanto, que puedan entrar en la competencia municipal y no autonómica.







viernes, 24 de enero de 2014

Una oportunidad para industrializar los pueblos de Castilla: de la fragua al FabLab


La fragua representaba el principal factor industrial de los pueblos 

La Edad de los Metales es una de las dos grandes etapas tecnológicas en las que tradicionalmente se ha subdividido la Prehistoria. Es el período que siguió a la Edad de Piedra y durante el cual el hombre empezó a fabricar objetos de metal fundido, que comenzaría con las primeras evidencias de fundición del cobre (VI milenio a. C. en Anatolia y los montes Zagros). 

Antes de la Revolución industrial, el "herrero del pueblo" era un vecino básico de cualquier comunidad rural y casi el único representante de lo que en economía se denomina el sector secundario, la industria. 


La palabra fragua viene del latín, que signigica fabricación. La fragua era el lugar de trabajo del herrero, un espacio indispensable para la vida de los pueblos. Era el lugar donde se fabricaban de forma artesanal una gran variedad de objetos que cubrían casi todas las necesidades de producción industrial para los vecinos: herramientas y su afinamiento, repuestos para los aperos de labranza, aros para las ruedas de los carros, muebles, rejas, escaleras, ventanas, utensilios de uso diario dentro de la cocina como: cazuelas, sartenes, ollas y cucharones, y materiales de uso en las construcciones como clavos, varillas, vigas, tuercas y laminas, así como ataudes y cruces para los cementerios A veces, también se utilizaban para poner herraduras en las pezuñas de los caballos y animales de trabajo.


En Castilla nunca falto un herrero que con su fuelle aplanara metal para luego modelar la herramienta o el artículo exigido por el cliente, de tal manera que fueron factores primordiales en la economía local. Con la llegada de la mecanización del campo en los años 60, las fraguas dejaron de utilizarse y el oficio de herrero artesanal practicamente desapareció.


La fragua solía ser una estancia de tierra batida y ennegrecida en la que destacaban el fogón con su fuelle, el yunque, el tablero de herramientas, una media cuba para el agua del temple y los montones de piezas de chatarra en los que el herrero encontraba siempre el elemento que le hacía falta. Las herramientas imprescindibles eran el enorme fuelle que impulsaba el aire para avivar el fuego, la bigornia, la pila de templar el hierro, la rueda de afilar, las herramientas que se utilizaban en la fragua, tenazas, soldadores, martillos, útiles para dar formas a los clavos, etc.


La fragua de Vellosillo funcionó hasta los años 60. Se trataba de un edificio comunal que se arrendaba al herrero. Estaba situado entre la escuela vieja (el actual teleclub) y la vacada, el corral donde se guardaban los animales de trabajo del pueblo. La chimenea de la fragua utilizaba la torre del antiguo Castillo de Vellosillo. El edificio de la fragua se desmoronó en los añós 80, siendo finalmente demolido ante su ruina inminente.

Fragua de Vellosillo (1974) 

Fablabs: el resurgir de la fabricación local y artesanal basada en la economía en red

En los últimos años del siglo XX, con la expansión de internet, surgen de forma expontánea en numerosas ciudades del mundo una serie de locales gestionados comunitariamente que se comienzan a denominar hackerspaces, hacklab (laboratorio hacker) o hackspace (inglés: espacio de/para hackers). Surgen como lugares físicos en los que se reúne gente con intereses comunes, casi siempre afines a la tecnología, la ciencia, la informática y el arte digital, aunque tampoco están cerrados a otros tipos de expresiones. Se trata de comunidades abiertas en las que se comparten recursos y conocimiento para emprender proyectos colaborativos, muchas veces destinados a la fabricación de todo tipo de objetos (FabLab). 

Los hackerspaces dan nacimiento a muchas ideas y son semilleros de cientos de invenciones sólo por el gusto de hacerlas. Se organizan talleres, charlas y mesas de trabajo, así como todo tipo de actos sociales dentro de la comunidad que lo forma. Además, se dispone de muchísimo material para trabajar. Siempre encontrarás cosas para modificar o construir. Las herramientas --desde libros y manuales hasta herramientas, artefactos y cables-- son parte central del concepto.


Debido al desarrollo de internet hoy en día es posible el acceso, copia, intercambio y redistribución (de manera rápida y sencilla) de infinidad de contenidos como obras literarias, científicas, musicales, multimedia con un coste casi nulo, lo que permite el acceso inmediato a todo tipo de conocimiento disponible en la red, desde un manual de autofabricación de miles de objetos hasta un diseño compilado en un programa para utilizarlo en una impresora 3D. El código abierto y el movimiento makers han influido significativamente en la emergencia de este tipo de espacios creativos formados por comunidades que trabajan en red.

El modelo económico más común para crear un hackerspace suele ser que una comunidad formada por un grupo de personas alquila un lugar (una casa, un edificio viejo), se acondiciona y se le dota de unas instalaciones (herramientas, etc...). Entre todos se financia repartiendo los costes. Se considera una instalación básica, cuando el local cuenta con energía eléctrica y acceso a internet. El modelo organizativo suele ser que un pequeño grupo, elegido en asamblea, se convierte en el consejo rector, ya que algunos hacklabs son especialmente grandes, como el emblemático c-base, en Berlín, con más de 500 miembros. En los últimos años han aparecido cadenas de hackerspaces, como Techshop, donde una empresa se encarga de montar y mantener la infraestructura del hackerspace.


Existe un importante componente ideológico en la organización de hacklabs, sin embargo quienes organizan y quienes participan en un hackerspace más que verlo como una militancia lo ven como un lugar para aprender y experimentar.

Los primeros hacklabs surgieron en Italia a partir del primer hackit hackmeeting italiano en 1998, pero fue en Barcelona donde se creó el primer hacklab de España: Kernel Panic, a partir del primer hackmeeting español en el 2000. Actualmente existen unos veintidos hacklabs en España y continúan creciendo en número. Se calcula que puede haber más de700 hacklabs en el mundo en estos momentos.

El concepto del hackerspace se mezcla con el de FabLab (acrónimo del inglés Fabrication Laboratory), un espacio de producción de objetos físicos a escala personal o local que agrupa máquinas controladas por ordenadores. El concepto de FabLab aparece al principio de los años 2000 en el Center for Bits and Atoms (CBA) del Massachussets Institute of Technology (MIT). Nace de un proyecto colaborativo que gira en torno a la relación entre el contenido de la información y su representación física y al empoderamiento de las comunidades gracias a una tecnología de base, con el objetivo de crear el conocimiento y la infraestructura de máquinas que permita fabricar "casi de todo".

Las máquinas que suele reunir un FabLab son : 
  • Una cortadora láser controlada por ordenador para ensamblar estructuras 3D a partir de partes 2D 
  • Una fresadora para hacer piezas medianas de muebles y de casas 
  • Una cortadora de vinilo para fabricar circuitos flexibles y antenas 
  • Una fresadora de precisión para hacer moldes tri-dimensionales 
  • Herramientas de programación para procesadores de bajo coste 
  • Una máquina de prototipado rápido de tipo RepRap

Los FabLabs son espacios de experimentación en el campo de la producción que se integran dentro de los contextos locales donde se sitúan. Existe una gran diversidad entre los objetivos, proyectos y realizaciones, modelos de negocio y articulaciones locales según cada FabLab. Algunos se dirigen explícitamente a artistas y cruzan la fabricación digital a las experiencias y ambientes de los hackerspaces, cuando otros se orientan a la solución de problemas sociales y de salud; algunos se financian de forma pública, otros buscan los modelos de negocios que les sostendrán. Los proyectos que han sido desarrollados en los FabLabs incluyen turbinas solares e hidráulicas, ordenadores y redes de datos wireless (cliente ligero), instrumentos de análisis para la agricultura y la salud, casas personalizadas, máquinas de prototipado rápido y muchos otros.

Los laboratorios de fabricación digital abren el camino a la fabricación personal y a la individualización de la producción. Por lo tanto provocan una relocalización de la producción a escala media o individual. Desplazan asimismo el objeto de la transacción, ya que la escasez de capacidad a construir el objeto físico desaparece, hacia el diseño y/o los servicios añadidos. Socialmente permite empoderar muy fácilmente a las personas de manera que se apropien técnicas de producción y puedan solucionar problemas reales de su vida cotidiana o sencillamente producir algo que no existe o que desean producir, abriendo enormes posibilidades de emprendimiento dentro de la emergente sociedad del conocimiento.

¿Puede ser una oportunidad para industrializar los pueblos de Castilla?

El sentido que tenía la fragua en las comunidades antiguas de los pueblos castellanos, un lugar para fabricar los objetos que necesita una comunidad local, puede ser interpretado como similar la idea del Hackerspace y FabLab, que representan una especie de fusión del concepto de la fragua de los pueblos y la sociedad de la información global. 

En lugar de fuelle y yunques, cuentan con impresoras 3D y todo tipo de herramientas modernas. En lugar de trabajar un solo artesano, se crea una comunidad multidisciplinar que colabora aprovechando la innovación del conocimiento en fuente libre accesible en internet. La creatividad y los proyectos colaborativos surgen de los grupos de hackers, inventores y gente con ganas de aprender que se agrupan bajo un mismo techo. El propósito de un hackerspace es concentrar recursos y conocimiento para fomentar la investigación y el desarrollo. Algunas de las más importantes innovaciones hoy en día nacen en este tipo de entornos de creatividad compartida, gracias al trabajo en red y la potencia de innovar gracias a las modificaciones que se van efectuando sobre el diseño original gracias al código libre.

La reciente era de la información ha sentado las bases de la economía del conocimiento, y hoy más que nunca hay mayor acceso al aprendizaje, nuevas herramientas digitales y no digitales a través de Internet y las comunidades no jerárquizadas. Los movimientos Do It Yourself, Makers, Fabbers, Do-ers, entre otros, están revolucionando la manera en que producimos tecnología, innovamos y compartimos nuevos inventos; aparatos, objetos y dispositivos insólitos aparecen cada día permitiendo a cualquier persona en cualquier lugar del mundo descargar instrucciones, modificar y adaptarlos, y producirlos de manera local en FabLabs, HackerSpaces o MakerSpaces. No solo puede convertirse en una forma de vida, si no que puede permitir a cualquier persona el poder tenerlo como actividad primaria de subsistencia, ya no solo por su explotación económica, sino como manera de solucionar sus necesidades básicas, y como ser parte de una comunidad local, con influencia global.

Estamos teniendo acceso como nunca a herramientas que pueden convertirnos nuevamente en productores, aunque sobre todo el mundo digital: subimos imágenes, escribimos artículos en blogs personales, denunciamos injusticias en Twitter, editamos vídeos y los colgamos en YouTube; hoy en día estamos llevando ese mismo proceso de convertirnos en productores al mundo físico, con la irrupción de nuevas herramientas de fabricación distribuida, vinculadas a esos mismos ordenadores que nos «desconectan» del mundo «real» para introducirnos en el mundo «virtual». Estos ordenadores se conectan a máquinas de fabricación «digital», las cuales pueden transformar modelos digitales en físicos en cuestión de minutos u horas, y por lo tanto se convierten en la herramienta más poderosa para cambiar nuestra realidad inmediata. Bienvenidos al mundo de los nuevos artesanos digitales de nuestra era.

El principal reto será cambiar nuestro rol de consumidores en un mundo que ha sido creado para ello durante más de cien años; al mismo tiempo necesitaremos una nueva alfabetización y un gran cambio de modelo educativo masivo, para poder aprender a aprender y para incluir nuevas herramientas como el modelado 3D o la programación en diferentes lenguajes y códigos de ordenador para desarrollar nuestras propias aplicaciones, programar nuestros propios microcontroladores en circuitos previamente diseñados igualmente por nosotros mismos. 

Hoy ya existen los recursos de aprendizaje en línea en los que no se necesita a un profesor o un aula con unas horas obligatorias. Plataformas como Khan AcademyEdXFab AcademyCode Academy permiten que cualquier persona con acceso a Internet y a un cierto número de herramientas de prototipado y experimentación puedan cursar seminarios de neurociencia, programación, diseño de circuitos, lucha contra la pobreza, entre otros cursos con materiales pedagógicos de universidades como Harvard, MIT o Stanford, parte de una lista que crece cada día. El aprendizaje individual tiene un gran potencial en el desarrollo de nuevas habilidades, las cuales no se encuentran en el sistema educativo tradicional, que tiene una importante actualización pendiente. Sin embargo, aprender en comunidad y de otros que no son necesariamente profesores potencia la capacidad de trabajar en equipo y desarrolla la empatía de los individuos por su comunidad y por otros. 

Necesitamos espacios colaborativos, lugares para gente con ideas, que permitan el acceso a herramientas de producción y que estimulen el trabajo en colaboración y abierto. El fenómeno DIY adquiere otras dimensiones si en lugar de hacerlo tú mismo, lo haces con otros, Do It With Others (DIWO).

Creemos, por tanto, que esta nueva tendencia significa una oportunidad única para industrializar los pueblos de Castilla, creando empleo y sentando las bases de una sociedad más sostenible. La clave es desarrollar la sociedad del conocimiento y atraer talento a nuestros pueblos, algo que cada día está más al alcance de la mano. Destacamos las siguientes razones:
  • Por tratarse de sociedades que siempre han trabajado en un entorno comunitario 
  • Por la necesidad de localizar la economía física y crear mercados locales 
  • Como motor adsequible para generar innovación 
  • Por el bajo coste de alquiler del espacio y la buena situación geográfica entre grandes núcleos urbanos 
  • Por lo atractivo de poder vivir más tranquilo, sin perder las ventajas de la sociedad red 
Si te interesa el tema, os recomendamos ver el documental: Making Living Sharing - a FabLab world tour documentary






viernes, 10 de enero de 2014

Ideas para crear una nueva economía basada en la vivienda con el objetivo de terminar con el paro




Análisis previo

La vivienda es la infraestructura personal básica sobre la que se asienta la sociedad moderna. En estos momentos se ha convertido en un serio problema económico y social. El fuerte incremento de los precios antes de implosionar la crisis financiera (2007) tuvo dos componentes esenciales: el deficiente funcionamiento de la Ley del Suelo, (Ley del Suelo y Régimen de Valoraciones 6/1998) y el crédito fácil de obtener gracias a la ficticia situación de solvencia de España al estar dentro del euro. Las viviendas construidas durante esta época incorporan el requerimiento de confort que demandaba el mercado, incluyendo en la demanda, no solo los compradores reales (para vivir), sino la de inversores, atraídos por unas plusvalías que parecían eternas. 

El resultado, casi 7 años más tarde, es un enorme stock de viviendas disponibles con grandes pérdidas potenciales para los compradores y financiadores, que además llevan incorporados una importante hipoteca energética y huella ecológica. Todo esto ha llevado a una situación de estrangulamiento casi completo del mercado, con un stock de más de tres millones de viviendas a la venta en España. 

El problema para solucionar este estrangulamiento es el conflicto de intereses existente. El hecho de haberse financiado en un alto porcentaje mediante créditos, hizo que la mayoría de las entidades financieras entraran en situación de quiebra técnica, requiriendo la intervención del estado en forma de rescate y mantenimiento de una legislación que hace tiempo ya demostró su capacidad para generar captura de rentas por parte del propio estado mediante impuestos, las compañías constructoras o de materiales y las empresas que dotan de servicios a estas viviendas, convirtiéndose en el mayor motor económico del modelo existente. 

Este conflicto de intereses para retener unas rentas que nunca más se podrán mantener está anteponiéndose al bien común o interés general, ya que existe un problema real que permanece o se ha incrementado tras el estallido de la burbuja: el precio de la vivienda sigue estando a un valor muy por encima de la capacidad adquisitiva de los compradores, a los que no se les permite beneficiarse de soluciones tecnológicas existentes que les permitirían tener que invertir menos dinero, vivir con menos costes y con un menor impacto en el medio ambiente.

¿Podríamos crear una nueva economía basada en la vivienda que sirviera de motor económico y que ayudara a terminar con el paro?

Creemos que sí. 

Vamos a intentar estructurar esta idea que consiste en crear una legislación especial dirigida a desempleados para que les permitiera autoconstruir sus viviendas en el entorno rural. 

La idea es atacar varias facetas de la crisis al mismo tiempo reutilizando recursos que ahora mismo se encuentran ociosos y probablemente continuarán en ese estado un largo período de tiempo, los parados y los núcleos rurales, de esta forma se activaría un desarrollo económico y social sostenible.

La legislación no debería tener medias tintas, tendría que ser audaz y ambiciosa, tocando todas las variables que influyen en la economía de la vivienda y estar dirigida directamente a los desempleados:
  • Medidas dirigidas a disminuir el precio del suelo: una bajada sustancial de precios solo puede ser posible con una regulación distinta sobre el suelo. Y¿ si se pudiera construir en rústico siempre y cuando se cuente con baja huella ecológica? Este tipo de construcción ¿no debería tener una exención fiscal por las externalidades medioambientales y dependencia energética que ahorra? El dinero que pierde el Estado en la construcción, lo gana al integrar ciudadanos en el circuito económico productivo.
  • Medidas dirigidas a bajar los costes de producción: y ¿si se pudiera autoconstruir sin los corsés del CTE (Código Técnico de Edificación)? ¿Y difundir conocimiento en autocontrucción?. ¿ Si hubiera suficientes proyectos en Codigo Libre que ahorran significativamente los costes de los monopolios técnicos? 
  • Medidas dirigidas a desarrollar un nuevo modelo de negocio: una vivienda puede servir de cobijo y al mismo tiempo tener su propio modelo de negocio, comenzando por producir las necesidades básicas para una familia (agua, energía, alimentos). Esto no es nuevo y ha sucedido desde el asentamiento del ser humano en el neolítico hasta la llegada de la era industrial. No hay nada más sostenible que trabajar menos por más, asociándonos con la naturaleza y sincronizándo nuestras necesidades con sus ciclos naturales. De nuevo en este ámbito se necesita la regulación del estado, ya que queda en un limbo de alegalidad muchas de las actuales opciones tecnológicas de autoproducción.
Con esta idea, cualquier ciudadano podría dispone de una vivienda digna, acabar con el paro y reactivar los núcleos rurales, creando un flujo económico de los pueblos a las ciudades y viceversa, algo que quedó roto completamente en la era industrial. Sin duda, la repoblación rural activaría un nuevo motor económico: la disminución del desempleo requeriría menos recursos para el Estado, posibilitaría la creación de una industrial auxiliar, la economía del conocimiento en este área, la necesaria repoblación rural y la reactivación de los mercados locales. 

Puede ser un excelente experimento para diseñar formas de vida sustentables reutilizando recursos ociosos (pueblos, suelo, parados) y preparar al mayor número de familias para crear un hábitat sostenible que permita acometer el importante cambio al que estaremos obligados por la escasez de recursos y el deterioro medioambiental, creando un valor sostenible a largo plazo. Una estrategia de este tipo tendría sentido experimentarla inicialmente en áreas geográficas que sirvan como laboratorio y escaparate, para poder escalarse de forma rápida si tiene éxito.