miércoles, 4 de junio de 2014

Ideas para crear un nuevo sistema productivo




Solo hay una estrategia de supervivencia posible: el ser humano necesita volver a ser orgánico. No podemos seguir detrayendo recursos naturales que la naturaleza no tiene tiempo de regenerar y devolviéndose en forma de contaminación tras su procesado. La sociedad industrial y su sistema agoniza. Hemos entrado en una etapa de transición que durará largo tiempo y que sin duda será traumático. La emergencia de nuevos modelos es vital para que se produzcan innovaciones que puedan resolver el potencial colapso civilizatorio.

Un cambio real del sistema productivo solo será posible desde lo pequeño. La comunidad ocupa el espacio que va dejando el Estado cuando falla, estructurando nuevos tipos de organización económica y social que puedan permitir ser sustentables en el tiempo, desde el punto de vista económico, de cohesión social y sostenibilidad medio ambiental. Solo existe una opción posible: un estilo de vida que tenga una huella ecológica cero. El ser humano tiene que ser capaz de aportar biodiversidad, o al menos, no destruirla de forma permanente.

Un objetivo tan ambicioso solo puede ser posible sintetizando el problema y por tanto simplificando las soluciones hasta un nivel concreto y accesible para cualquiera. Nuestra visión se basa en atacar la “mayor” del problema: la vivienda y el habitat cercano representan casi la mitad del consumo de recursos y la contaminación generada. Investigando sobre vivienda y habitat podremos definir un estilo de vida sostenible y más saludable. 

La autoproducción se consolida como una estrategia factible, que resuelve parcialmente la ecuación básica del equilibrio de la biodiversidad y permite ganar resiliencia ante los peligros de la complejidad del sistema industrialista basado en la superespecialización. El objetivo a corto plazo debe de centrar el esfuerzo en conseguir la autosuficiencia en la alimentación, agua y las necesidades energéticas. Entender y aprovechar las condiciones locales de la gestión de los recursos naturales y su posible evolución a largo plazo es la primera clave. Para conseguirlo podemos tratar de combinar los usos locales de la comunidad preindustrial, que serán distintos para cada lugar, y el conocimiento moderno, fácilmente accesible a través de la red. 

Generar conocimiento y redes de producción entre pares, es la segunda clave. Solo con una adecuada interconexión local de la sociedad red se darán las condiciones básicas de partida para tener éxito. 

No se trata de crear núcleos aislados al estilo de los refugios atómicos. Se trata de crear cédulas autosuficientes que forman tejidos que se agrupan en comunidades. La clave es ser capaces de articular una estructura comunitaria basada en la cooperación, a nivel local y potenciándola creando redes. La sociedad red permite la expansión viral del conocimiento que se va generando de forma dinámica en las interacciones entre pares. 

Una vez alcanzado un nivel aceptable de autosuficiencia alimentaria y energética, es mucho más fácil trabajar en la implantación de un nuevo sistema productivo. El proceso debe de basarse en varios ámbitos que se complementan:
  • Creación de mercados: La creación y desarrollo de mercados locales, físicos y virtuales, facilitaran el comercio y el intercambio. Cuanto mayor sea la tasa de intercambio más más dinámica será la economía. Para retener parte de la plusvalía se puede crear una moneda local
  • Importar “economía”: Un lugar con biodiversidad sostenible y una comunidad cohexionada alrededor de unos planes comunes de futuro, se convertirá en un lugar atractivo para importar talento y, por lo tanto, economía a la zona. 
  • Transformación del Estado: La organización estatal debe de evolucionar hacia un modelo que no frene la innovación, como sucede en estos momentos. La gestión administrativa local adquiere una importancia relevante, pero necesita para ser efectiva una desburocratización y desregulación casi total. La gestión debe de ser comunitaria asamblearía, sin costes de estructura. La viabilidad de muchos servicios públicos solo se alcanzará con la mutualización comunitaria de los mismos. Los activos ociosos deben de ser puestos al servicio de la comunidad, que los integrará en los planes de desarrollo sin la necesidad de tener que recurrir a una financiación de otras administraciones del estado. 
Necesitamos espacios de prueba, laboratorios para experimentar alternativas al sistema productivo actual.

Nuestra propuesta de investigación: Pan y Trillar

En el verano de 2013 construimos nuestra vivienda autosostenible en Vellosillo, Segovia (Castilla), el pueblo de nuestra familia, tras haber trabajado durante los últimos años en la reconstrucción del hábitat cercano, en una superficie de algo más de una hectárea, creando un primer prototipo del que pretendemos investigar y aprender.

Por un lado, estamos encantados de la tranquila vida en el pueblo y con la amabilidad de las gentes de la zona. Nuestro pasado urbano, quedó hace tiempo en el baúl de los recuerdos. Nuestra red de contactos se ha incrementado de forma importante en estos últimos meses y estamos tratando de ayudar a desarrollar nuevas ideas en la zona y hacer crecer las redes. Por otro lado ya estamos conectados con la naturaleza, que nos provee de nuestras necesidades principales en un entorno realmente inspirador. Cubrir nuestras necesidades básicas (agua, alimentos y energía) suponen un coste aproximado de dos horas de trabajo al día y unos 1.700 euros al año. 

Nuestro pequeño hábitat trata de fusionar la forma de vivir de las comunidades preindustriales de los pueblos de Castilla con las nuevas tecnologías y la incipiente sociedad de conocimiento. Nos preguntamos si es posible crear una forma de vida que generando conexiones entre los elementos naturales nos permita vivir trabajando menos, con más tiempo libre, con más salud y que nos pueda hacer más felices. En un pasado no muy lejano cada vivienda familiar en el entorno rural de Castilla era un pequeño modelo económico autosuficiente, integrado en una comunidad que cooperaba y que les permitió sobrevivir durante siglos.

En la actual economía globalizada, con las consecutivas crisis financieras y las graves consecuencias de la sobreexplotación de la naturaleza, no podemos dejar de enfrentarnos a la una realidad que requiere de nuevos modelos que permitan evolucionar nuestra forma de vivir hacia un futuro menos incierto, e intentar participar en el proceso de cambio que durará previsiblemente varias décadas. Quizás la clave para evolucionar desde los términos actuales pueda consistir en la posibilidad de replicar la misma filosofía de las comunidades autosuficientes preindustriales en los entornos rurales hacia un nuevo concepto de vida, un nuevo modelo económico y social, en el que se hace indispensable incorporar dos ingredientes nuevos: utilizar la tecnología y conocimientos para una forma de trabajar que será muy distinta de la que conocemos y la conexión de cada núcleo con el resto de la sociedad red global.

La experiencia y la curva de aprendizaje de los prototipos que estamos desarrollando nos permitirá culminar la primera fase de investigación de nuestro proyecto y, esperamos, nos pueda llevar a publicar en código libre todo el conocimiento que esperamos generar durante estos años.

Tratamos de diseñar un hábitat familiar completo, aplicable a comunidades rurales que hemos denominado Kit de Autoproducción, que serviría como una herramienta básica para la creación de una nueva economía que se construye desde lo pequeño y más básico, apoyada en la autoproducción, y que está formado por los diferentes elementos necesarios para cubrir las necesidades de un núcleo familiar, relacionados entre sí: vivienda, instalaciones, taller-garage, almacenes, huerta, establos y naturaleza autóctona. La permacultura y el trabajo en red son los métodos principales que estamos utilizando para el desarrollo del proyecto.





1 comentario:

  1. Nos preguntamos si es posible crear una forma de vida que generando conexiones entre los elementos naturales nos permita vivir trabajando menos, con más tiempo libre, con más salud y que nos pueda hacer más felices.

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