domingo, 3 de mayo de 2015

Artículo en El Adelantado de Segovia sobre Pan y Trillar




[...] Siguiendo los principios de la bioconstrucción, la casa de García y Pedraz está hecha de barro, material sin impacto para el medio ambiente y transpirable. La cubierta fue elaborada de madera reciclada, dejando espacio en el centro para un óculo, donde se sitúa una gran membrana deformable que almacena agua de lluvia y, al tiempo, sirve de aislante. Desde el exterior, el edificio presenta forma circular, y está orientado al sur y cerrado al norte. “El inmueble se proyectó semienterrado, a un metro de profundidad, para absorber la energía de la tierra, y eso nos permite mantener una temperatura estable dentro de entre 14 y 15º”, explica el propietario. En el perímetro de la construcción se sitúan 17 grandes tinajas de barro, cuya función es recoger el agua de lluvia, dirigida a continuación a varios depósitos.

Por extraño que pueda parecer, el hogar de García y Pedraz está desconectado de la red eléctrica. “Generamos energía con unos paneles solares y un molino”, indica el dueño. Eso sí, la casa recibe agua de la red pública. “Estábamos obligados a ello”, aclara. Para las aguas grises se ha ideado un sistema que permite su filtración en la tierra. Y, en cuanto a las aguas ‘negras’, procedentes de los desechos orgánicos humanos, la pareja adquirió un sistema sueco, de nombre ‘Aquatron’, de depuración de aguas domésticas, que posibilita la obtención de compost, cuyo destino final es una huerta colindante. “En realidad —continúa García— lo que hacemos es lo mismo que hacían estos abuelos, o sea, reciclamos la basura de los animales para que sirva como nutriente de la huerta”.

Dicha huerta, circular, se rige por los principios de la permacultura, un método de agricultura sostenible iniciado en los años 70 del pasado siglo, que trata de favorecer las conexiones naturales entre las distintas especies, y donde no tienen cabida los productos químicos. “Aquí no entran ni fertilizantes ni insecticidas”, subraya García, que se muestra “muy contento” con su producción, y avisa que ahora tiene en proyecto edificar lo que llama una “autotenada”, a modo de las antiguas cuadras, donde quiere meter animales, en lo que sería un paso más hacia el autoabastecimiento.

De acuerdo a los datos que ofrece García, en la actualidad, “entre el 40 y el 50% de las emisiones contaminantes proceden de las viviendas”, un hecho que él considera “insostenible” y que, a no mucho tardar, obligará a cambiar la forma de construir. “Es una locura que traigamos energía de países lejanísimos, con el coste y la contaminación que ello supone, cuando podríamos desarrollar una tecnología que nos permitiera construir de otra manera”, defiende. [...]

Publicación original de Guillermo Herrero en El Adelantado de Segovia




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