viernes, 27 de noviembre de 2015

'Corta los cables': deja de pagar el recibo y produce la luz en casa


La Fundación Desarrollo Sostenible pone en marcha una iniciativa para que familias y pequeñas empresas se den de baja en el recibo e instalen placas solares para producir su propia luz de forma independiente y legal, sin conexión a la red tradicional. Los costes por instalación oscilan entre los 12.000 y 24.000 euros, amortizables en ocho años.


Una nueva rebelión se cierne sobre las eléctricas. Se trata de 'Corta los cables', una campaña impulsada por la Fundación Desarrollo Sostenible que promueve la insumisión de los ciudadanos ante el yugo del recibo de la luz con la 'independización' de los hogares y pequeñas empresas del sistema eléctrico. El objetivo es convertir a cada familia en un productor de electricidad desde sus casas, oficinas, granjas, talleres…, rompiendo la relación contractual con las compañías eléctricas.

Es un nuevo concepto de autoconsumo, desligado totalmente de la red eléctrica, en el que el cliente genera y acumula con placas solares toda la energía que necesita durante todo el año, sin necesidad de contar con la red tradicional ni pagar el recibo.

"El sistema de autosuficiencia eléctrica permanente (AOSS en sus siglas en inglés) supone un gran avance en la tecnología de autoabastecimiento eléctrico, permitiendo que cualquier vivienda pueda desconectarse de la red eléctrica y tener una red propia que le permita disponer de la energía necesaria en cada momento para su consumo propio. El sistema se compone de diversos dispositivos de generación eléctrica, establecimiento de red interna, inyección directa a la red eléctrica domestica y acumulación. Todo ello equipado con mecanismos automatizados que permiten un confort y un servicio equivalente al de la red eléctrica convencional".

Así de claro y meridiano arranca el manifiesto con el que la Fundación trata de captar adeptos a la nueva causa por toda España. En sólo cinco meses, más de 130.000 personas se han interesado por el proyecto, que al estilo de los movimientos sociales que ahora remueven a muchos españoles de sus sofás se ha ido extendiendo no sólo vía internet, sino también mediante charlas presenciales por diferentes provincias.

El corte de cables que promueven no sólo es simbólico, es también real y legal, sorteando las trabajas que está imponiendo el Gobierno al desarrollo del autoconsumo en hogares y empresas con vertido a la red de energía sobrante. El autoconsumo independiente nace como alternativa al poder del oligopolio eléctrico e intenta traer a las ciudades un fenómeno que comenzó a desarrollarse en entornos rurales hace ya muchos años.

Aquellas casas de campo, granjas, explotaciones agropecuarias y otro tipo de instalaciones que estaban aisladas y no podían conectarse a la red eléctrica tradicional conseguían la electricidad autoproduciéndola con placas solares. No pagaban recibo alguno y todo su electricidad era renovable, sin recibos, sin trabas legales, pero con grandes limitaciones técnicas. Sin embargo, los nuevos sistemas AOSS permiten que "cualquier usuario de electricidad que disponga de una superficie soleada suficiente, aproximadamente de siete metros cuadrados por cada KW de potencia contratada en la actualidad y que tenga un espacio en la vivienda de 4 metros cuadrados para instalar el sistema de acumulación, el de energía auxiliar y los sistemas de inyección y control", pueda ser completamente independiente del sistema.

"Con el Sistema AOSS, tienes la posibilidad de ser el dueño, el propietario de tu energía. Te permite darte de baja de la compañía eléctrica y depender exclusivamente de ti. Sin más recibos a fin de mes, sin amenazas, sin subidas inesperadas, sin miedo a encender la luz. Con la tranquilidad de depender exclusivamente de tu esfuerzo, de tu gestión energética y con el respaldo y la garantía de una empresa acreditada y comprometida mediante contrato con el usuario y con la Fundación Desarrollo Sostenible", señala esta institución en su web. El coste de las instalaciones puede oscilar entre los 12.500 euros para una de 3 kilovatios (genera 6.000 Kw/h anuales) a los casi 24.000 euros de una de 7 kilovatios (genera 12.000 Kw/h anuales), de forma que la inversión podría amortizarse en un periodo de 8 años. Eso sí, todo dependerá de las necesidades y perfiles de cada consumidor, así como de la ubicación e insolación de la vivienda o industria a equipar.

"Los precios hay que adaptarlos en cada instalación a las necesidades energéticas de cada vivienda de forma que no hay dos presupuestos iguales. Dos viviendas que posean consumos anuales similares pueden tener un presupuesto de la instalación muy dispar, hasta el punto que uno sea mucho mayor en uno que el otro. Esto se puede deber, por ejemplo, a que el hábito de la vivienda sea conectar muchos aparatos eléctricos a la misma vez y la otra lo hace repartido a lo largo del día, por lo que la primera necesita una mayor potencia instalada que la segunda", señalan a modo explicativo los promotores de Corta los cables. Lo que es completamente gratis es la materia prima, el sol. La energía fotovoltaica, además, es cien por cien renovable y no contaminante. La autosuficiencia energética es completamente legal y las instalaciones, desde el punto de vista fiscal, se acogen a la normativa actual del pago de IVA de las facturas.

También se requieren las licencias que, en su caso, determinen los ayuntamientos. Si la iniciativa prospera en pueblos y urbanizaciones, se podrían llegar a crear redes AOSS para compartir la energía generada sobrante entre las instalaciones interconectadas. "Esta modalidad permitiría que el sistema auxiliar fuera común a todos los vecinos interconectados y , por lo tanto, más económico. También tendría la ventaja de complementar la disponibilidad de energía, sumando la acumulación disponible", señalan.

¿Y si se vive en un piso de un edificio, es posible instalar un sistema de autoconsumo? Sí se puede, "siempre que el titular de la instalación disponga de la superficie necesaria de captación solar, tanto en cubierta como en fachada sur, y cuente con la autorización necesaria de la comunidad de propietarios. En este caso lo ideal sería que todo el edificio se interconectara o que lo hicieran los vecinos del mismo que deseen poner su instalación", concluyen la plataforma. Ya hay decenas de empresas especializadas en el desarrollo de proyectos solares que han sido acreditadas como "empresas instaladoras" para poder ser contratadas por los interesados.

Enlaces relacionados: 




martes, 24 de noviembre de 2015

Reflexiones previas a la Cumbre del Clima de París






Los retos ambientales son de tal envergadura que ponen en entredicho la supervivencia de la especie humana.

James Lovelock, científico.


La renombrada Cumbre del Clima de Paris 2015 parece ser el último intento de frenar la destrucción de nuestro habitat. Hace tiempo que nos dimos cuenta que los problemas no se podrían arreglar "desde arriba", pero seguiremos con suma atención el evento. Exponemos algunas reflexiones para dar contexto al momento.

Consecuencias del modelo de crecimiento

Los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) de los que proviene la energía que ha soportado el modelo de crecimiento, son los principales causantes de las emisiones de CO2. Las consecuencias del aumento de las temperaturas por la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero, entre los que se encuentra el CO2, son ya bien conocidas: aumento del deshielo permafrost (inundaciones, migraciones), aumento del nivel del mar, las corrientes oceánicas, el incremento de los desastres naturales (fenómenos atmosféricos más frecuentes y más fuertes), el aumento de las enfermedades tropicales, la pérdida de biodiversidad (de especies y ecosistemas), la disminución de la producción agrícola y el aumento de los cambios en los regímenes hídricos (sequías). El cambio climático es la parte más visible del desajuste ecológico provocado por el modelo occidental basado en el crecimiento, aunque no es el único. La clave del cambio será descubrir y probar nuevos modelos. En eso estamos, y no somos pocos

Hemos sobrepasado los límites de la biosfera

La actual situación de crisis acusa los límites del crecimiento, que responden a una crisis económica-monetaria y energética. Para dar respuesta a tal situación, el escenario demanda un cambio en el modelo de desarrollo de las sociedades, con nuevos modelos de producción y consumo. La alternativa es el caos, aunque parece que ya estamos ahí. El objetivo de cualquier modelo de desarrollo sostenible es que no supere la capacidad de carga del ecosistema (huella ecológica). No podemos seguir consumiendo más recursos de los que la naturaleza es capaz de renovar y convertirlos tras su proceso en contaminación, que tampoco es capaz de absorber (ver nuestra opinión en un vídeo)

Es la cumbre de los países ricos 

Tewolde Berhan G. Egziabher, profesor de la universidad Addis Ababa de Etiopía, diferencia dos tipos de pueblos que coexisten en el mundo. Los pueblos ecosistema, que viven de los recursos de su entorno. Y los pueblos biosfera, que necesitan los recursos de todo el planeta para poder desarrollarse. Al acaparar los pueblos biosfera cada vez más recursos, los pueblos ecosistema cada vez disponen de menos recursos en su entorno. Situados en los ejes Norte-Sur, la desigualdad se perpetua con el devenir de la crisis ambiental.

Los países en vías de desarrollo quieren su parte

En general, “la demanda mundial de energía crecerá cerca de un tercio entre 2013 y 2040” en el escenario central del WEO-2015, “con el crecimiento neto impulsado en su totalidad por los países en desarrollo“. Nadie quiere perderse la gran fiesta de la sociedad de consumo. Los países ricos no pueden evitar que otros les quieran seguir. 

El destrozo de la biosfera no está en la agenda pública

"El cambio climático es hoy por hoy un problema económico y político, pero los gobiernos y las empresas no darán el giro necesario hasta que no exista la presión social". El problema no es la negación del cambio climático, es la resistencia psicológica que ha echado raíces en gran parte de la población y que obedece a causas complejas, muy relacionadas con nuestra propia condición de humanos. Nuestros cerebros están programados para responder a amenazas concretas, visibles y urgentes. Somos capaces de vislumbrar el futuro, pero no reaccionamos hasta que tenemos el peligro delante. Y por eso una amenaza abstracta, invisible y hasta cierto punto lejana como el cambio climático no provoca una acción colectiva. Hace tiempo reflexionábamos sobre el tema, para intentar comprender porque somos una minoría los que queremos entender el problema, y además, dentro de esa minoría, somos todavía menos los que nos arriesgamos a intentar buscar soluciones.



martes, 3 de noviembre de 2015

Ten years that changed everything; and prevented all change



Posted by Ugo Bardi at Cassandra Legacy Blog

We are one month away from the COP-21, in Paris, that should change everything - and will probably change nothing relevant. But change does occur, even though in ways that often surprise us, and in ways we may not like to see. The past decade has been a period of enormous changes and, also, a decade of gigantic efforts aimed at avoiding change at all costs. It is one of the many contradictions of our world. So, let me try to tell the story of these difficult years.

- The acceleration of climate change. In 2005, climate change seemed to be still a relatively tame beast. The scenarios presented by the IPCC (at that time updated to 2001) showed gradual temperature increases and the problems seemed to be decades away - if not centuries. But 2005 was also the year when it became clear that limiting warming to no more than 2 degrees C was much more difficult than previously thought. At the same time, the concept that climate change is a non linear process started to penetrate the debate and the danger of the "runaway climate change" was more and more understood. The events of the decade showed the rapid progression of climate change. Hurricanes (Katrina in 2005, Sandy in 2012, and many others), the melting of the ice caps, the melting of the permafrost, releasing its deadly charge of stored methane, giant forest fires, entire states going dry, the loss of biodiversity, the acidification of the oceans, and much more. It was found that high temperatures affect humans more than it was believed and, as a last straw, that the negative effects on the human behavior of increasing CO2 concentrations are much more important than previously believed. We are discovering with horror that we are transforming our planet into a gas chamber and we don't know how to stop.

- The rise of denial. In 2005, the denial of climate science seemed to be in decline, to be buried in the dustbin of history by the accumulation of scientific knowledge on climate. It was not to be so. The campaign against science went into high gear, using the full range of propaganda techniques available. In 2008, we saw the so-called "climategate" scandal, possibly the most successful negative PR campaign ever mounted. In 2011, the "pause" memewas diffused by the Daily Mail, and it was another remarkably successful propaganda attack. Then, individual climate scientists were harassed, demonized, investigated, and even physically threatened, while the public was the objective of a barrage of contradictory information destined to create uncertainty and doubt. The campaign was successful, especially in the US. During the 2012 presidential campaign, we saw both candidates avoiding the climate change issue as if it was laced with poison. And, in 2015, we see something never seen before: none of the Republican presidential candidates agree that climate change is caused by human activities, and that it is a problem. Denial remains a heavy burden to the attempt of doing something practical to stop climate change.

- The peak that wasn't. In 1998, Colin Campbell and Jean Laherrere re-examined the ideas of Marion King Hubbert, who, in the 1950s, had introduced the concept of "peaking" for the production of crude oil. Their calculations indicated that the world peak - that they dubbed "peak oil" - would occur in 2004-2005. It was a reasonably good prediction in terms of "conventional" oil, which seems to have peaked between 2005 and 2008. But Campbell and Laherrere had not considered the role of "non conventional" oil; combustible liquids such as shale (or "tight") oil. Using these new sources, the production of "all liquids" kept increasing and that has made the concept of peak oil as popular, more or less, as Saddam Hussein was in the previous decade. The effort of the oil industry to produce from difficult resources led to various bad consequences for the ecosystem (remember Macondo in 2010?), but the main one is that the CO2 emissions did not decline as a consequence of depletion, as it might have been expected.

- The fading of green. In the 1990s, sustainability was still a fashionable idea and Green parties had considerable representation in many European parliaments. Over time, however, the political weight of the environmental movement has constantly eroded. The destiny of the Green parties closely follows that of all the ideas about environmental sustainability, which are not any more part of the arsenal of slogans of winning politicians. Even the European Union, once a bulwark of reason and of environmental consciousness, lost its focus,in particular with the mad hope of importing natural gas from the US. Most people all over the world seem to be so busy with their day-to-day economic worries, that they have no time or inclination to worry about an abstract entity called "the Environment", which seems to be an expensive luxury that we can't afford right now. It seems that "growth" has swept away "the Environment" everywhere as the thing to cherish most.

- The financial collapse. The deep causes of great financial crisis of 2008 were never really understood and were reduced to contingent bad practices in finance. However, it was not just a financial crisis, it led the world's real economic machine to grind to a near complete stop. Production and transportation of goods collapsed for a while, showing the fragility of the whole system. The crisis was overcome by printing more money and the economy restarted to work; but it never recovered completely. And nobody knows whether another financial collapse is around the corner and what could be done if it comes.

- The rise of conflicts. Military confrontation and violent strife are on the rise. We have seen tanks rolling in the very heart of Europe and an immense strip of land in a nearly continuous military confrontation, from North Africa to the Middle East, and all the way further to Afghanistan. Entire nations are crumbling down under massive aerial bombing and civil strife, producing hundreds of thousands of refugees fleeing. Is like a fire that flared once, and now is growing, engulfing one country after another. And nobody can say where the fire will stop, if it will. The only thing we can say is that destructive conflict tends to erupt in those states where the economy was in large part supported by the revenues from fossil fuel exports and where depletion led to the total or partial loss of this revenue. This was the case, for instance, of Egypt, Yemen, and Syria. The struggle may also be related to climate change and the consequent drought, as it is the case of Syria. We can't say for sure of all this is a harbinger of things to come in other places, but it might well be.

- And more.... The above is not an exhaustive list of all the things that have been going on during the past decade. One could add the erosion of democracy and of personal freedom in the West, the decline or even the collapse of several national economies, the ongoing de-globalization, the increasing competition for rare and limited mineral resources, and much more. But all these events have a common origin. In all cases, people and institutions reacted to change by trying to stop it. For instance, facing the oil and gas depletion, the industry reacted by doubling the effort to find more at all costs, both financial and environmental. And they also stepped up its effort to deny the existence and the danger of climate change. Then, most people tried to solve their immediate economic difficulties by working hard and ignoring the deep reasons of their troubles. And here we are: after a decade of effort to ignore and contain changes, we are facing unavoidable and drastic changes. And we don't know how exactly to adapt to these changes. It is a difficult time that we are facing.

On the other hand, there has been at least one positive trend during the past ten years.

- The renewable revolution. Solar and wind technologies have dramatically improved in terms of both costs and efficiency. There have been no technological miracles, just steady, incremental improvements. The result is that, in ten years, renewables such as silicon based photovoltaics and wind plants have grown from toys for environmentalists to serious technologies that can produce energy at costs competitive with those of fossil fuels. Renewable energy is the greatest hope we have for a non destructive adaptation to the unavoidable changes ahead. It will not be easy, but it is possible; we need to work hard on it.