domingo, 18 de marzo de 2018

Vellosillo, ejemplo de autoconsumo y sostenibilidad




[...] Jorge inició su proyecto de vida sostenible hace unos 7 años allí, en Vellosillo. Él es un hombre que ha vivido en muchas zonas del mundo, ha visto mucho y se hace patente en su forma de hablar. Durante un tiempo vivió navegando en el mar donde aprendió mucho acerca de la supervivencia, y a diferenciar las cosas necesarias para vivir de las que no lo son. A lo largo de dos horas y media que compartimos, pudimos comprobar cómo esa experiencia y conocimiento vividos transmiten armonía, tranquilidad y paz a todo aquel que lo escucha; es una sensación indescriptible.

Como decía, hace unos 7 años comenzó su andadura iniciando una nueva vida autosuficiente y desconectándose de la red eléctrica, en lo que se denomina una instalación de autoconsumo aislada (tal y como explicaba en este artículo sobre la instalación de placas solares y el “impuesto al sol”). Pero Jorge no sólo es independiente eléctricamente, sino que en el resto de los niveles también, tal y como explicaré a continuación.

Posee una huerta ecológica para autoconsumo, en la que asegura no utilizar fertilizantes químicos pues no los necesita, ya que aprovecha el abono natural de los animales que tiene. La huerta se encuentra aislada por arbustos arómaticos que protegen la cosecha de las plagas.Construyó, tras lidiar con los impedimentos burocráticos típicos en España, una vivienda circular que es una muestra ejemplar de eficiencia energética. Su filosofía se basa en el “Low Tech“, es decir, prescindir de la tecnología que no necesitas explícitamente (o usarla lo mínimo). Esto puede significar no planchar, no usar lavavajillas, economizar las lavadoras y por supuesto usar electrodomésticos de máxima eficiencia energética. La vivienda diseñada consta de unas placas solares y baterías que respaldan y acumulan la electricidad generada. Asegura obtener electricidad suficiente con el dimensionamiento de su instalación, aunque los meses de invierno resultan más duros, debido a la escasez de horas de sol. Nos explicó que también tenía un pequeño aerogenerador, pero que ahora mismo utiliza sólo como veleta, pues se estropeó tras unas fuertes rachas de viento superiores a 140 km/h, por lo que tuvo que adecuar su consumo eléctrico a la generación que producen únicamente sus placas.

Ver artículo completo en Pásate a lo eléctrico



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